DEVOCIONALES

CUIDANDO LA TIERRA DONDE CAYÓ LA SEMILLA

Escrito por: Yerson Oliva

Cuando uno recibe a Cristo lo vive con euforia, es como cuando la chica  que a ti te gusta llega, se acerca y te dice que eres la persona más maravillosa que conoce. Esa sensación y muchas más son las que uno siente cuando recibe al Señor en el corazón y comienza a conocerle. Uno vive maravillado del amor de Dios y quiere trasmitírselo a todo el mundo. Pero uno ve que el mundo no entiende lo que a uno le pasa.
Luego quien recibe a Cristo comienza a disfrutarlo en su vida diaria y cotidiana. Mientras va en la micro piensa en el Señor y lo maravilloso que es ser hijo de Dios, con todo lo que eso significa. Son innumerables las buenas sensaciones que se sienten.

Poco tiempo después uno comienza a sentir cierta incomprensión, después eso pasa a ser como una “discriminación” y muchas veces hasta rechazo o burla. Pero uno confía en el Señor y siente compasión por esas personas porque -finalmente- no tienen a Cristo en sus vidas, y uno trata de hacerles comprender lo hermoso que es vivir con Cristo. Ellos no pescan, y si lo hacen es sólo por el “respeto a la diversidad”.

Pero uno comienza a leer los pasajes clásicos de la Biblia y comprende que su Palabra está escrita para nosotros, sus hijos. Cada vez que quieres entrar en comunión con Dios te acercas en oración o a la Biblia, aprendes muchas cosas interesantes y más te maravillas de Dios. Pero la vida sigue su curso; uno cree que es casi como superman, y en realidad lo es. Tener al Espíritu Santo obrando dentro de uno es lo más poderoso que hay. Y comenzamos a enfrentar nuestra vida y los problemas cotidianos con una nueva actitud, esa actitud del guerrero espiritual que tiene al Dios todo poderoso como su protector y guardián.

Con el tiempo uno se da cuenta que muchas cosas que deberían haber cambiado no lo han hecho. Y algunos de las “cosas pasadas” que siempre nos han molestado siguen molestando, puede que en menor medida y puede que algunas ya se fueron para no volver, pero nos inquietan esos pequeños “duendecillos” que no deberían estar ahí. Y comenzamos a cuestionarnos, pero hay es donde Dios nos da respuestas sobre eso y nos pide paciencia y consagración, y puede que alguna otra cosa específica. Seguimos gozosos por la vida disfrutando de la presencia del Señor. Ahora comprendemos que Dios no nos hace inmunes a la maldad solo con tener a Cristo nuestro corazón, pero sí nos da la fuerza para ponernos de pié cuantas veces sean necesarias (y algunas veces Dios mismo nos levanta), y por su pura misericordia nos da herramientas para evitar y prevenir muchas cosas que antes no podíamos evitar… algunas veces desobedecemos y cuando sufrimos las consecuencias Dios es súper amoroso como para rescatarnos de donde estemos, y siempre lo hace.

Poco a poco ese amor intenso y eufórico por Dios y su reino comienzan a “normalizarse” en nuestra vida, y comenzamos a convivir con Dios, no a VIVIR en Dios. No nos damos ni cuenta como se comenzó a enfriar nuestro amor, pero tenemos la certeza que Dios es nuestro Señor y él siempre está en nuestros pensamientos. Pero lo dosificamos y lo restringimos únicamente a los momentos en que tenemos tiempo, tiempo para pensar en él, tiempo para leer su palabra, tiempo para contarle nuestras cosas, tiempo para decirle que le queremos y le amamos; pero Dios no ha cambiado, y nos damos cuenta que siempre que recurramos a Dios él está ahí. Siempre. Nos encontramos en problemas algunas veces y recurrimos a él, y Dios siempre nos ayuda como siempre lo ha hecho.

Pero Dios también nos comienza a pedir algo a cambio, nos dice que quiere que nos acerquemos más a él, nosotros lo hacemos, pero eso dura hasta que Dios deja de pedirnos que nos acerquemos a Él, como si nos estuviésemos acercando para que no siga molestando, pero tenemos la convicción de que le amamos, cada vez que recuerdas al Señor te das cuenta que le amas profundamente, pero también sientes que no compartes con Dios todo lo que te gustaría. ¿Qué extraño no? te gustaría estar más cerca de Dios pero por algún motivo no lo haces, a pesar que quieres y te gusta ¿por qué, si todo lo que quieres hacer y no es malo lo haces y no hay impedimentos? ¿Por qué al acercarte a Dios siempre encuentras impedimentos? La respuesta ya la sabemos: el enemigo. Aquí está el problema y el gran riesgo de todos los cristianos, aquí podemos percatarnos de algo sumamente importante que no puede pasar desapercibido: el enemigo ya está minando nuestra relación con Dios y por ende nuestra fe puede verse en algún momento (si no revertimos esta situación) comprometida, y con ella nuestra salvación. Atención! estamos hablando del destino de nuestra alma.

¿Cómo revertimos esta situación? Primero debemos reconocer que algo mal hemos hecho, o algo bueno no hemos hecho. Para que el enemigo llegue a tener el poder en nuestra vida de lograr interferir en nuestra relación con Dios es porque algo muy grave está sucediendo o puede llegar a suceder. Aquel campo fértil donde se sembró la semilla y está comenzando a crecer la semillita está en peligro. Si la interferencia del enemigo sigue dando resultado como hasta ahora es posible que dentro de no mucho tiempo ya no sólo nos cueste comunicarnos y acercarnos a Dios, sino que -por la falta de hábito a leer su Palabra y comunicarnos con el Padre- lleguemos a dejar de creer en aquello que alguna vez actuó en nuestras vidas, que no solo lo creímos, sino que fuimos testigos de cómo Dios actuaba dentro de nosotros removiendo esas cosillas que nos hacían daño, cuando nos respondía de forma tan precisa a nuestras peticiones y necesidades que hasta Darwin hubiese caído de rodillas agradeciendo a Dios. Pero eso está en juego, lo que efectivamente nos puede ayudar para que las interferencias del enemigo no sigan teniendo éxito (porque siempre busca interferir) es el crecimiento espiritual, y eso se logra con disciplina humana ¿curioso no? y claro, no somos ángeles para crecer espiritualmente solo con disciplina espiritual, ellos son sólo espíritus, nosotros cuerpo, alma y espíritu.

Nuestra carne generalmente obedece al alma (sentimientos, mente, razón) y nuestra alma obedece (no muchas veces) al espíritu (la parte divina que hay en nosotros, aquello que busca el bien y nos insta a hacer las cosas buenas). Debemos entonces, tener una disciplina de oración y leer la palabra de Dios diariamente, someter nuestros pensamientos y nuestra alma a la palabra y los propósitos de Dios. Esto para los que hemos recibido la nueva vida que nos promete Jesús en la Biblia. No es nada de tedioso, ni rutinario, ni religioso.

La religión son normas de conducta exteriores, la oración y lectura bíblica es la comunión que cada cristiano tiene con su creador en privado. Te invito a cuidar la tierra en donde la semilla de Dios ha sido sembrada para que puedas crecer y alcanzar todas las cosas que Él tiene para tu vida.


CUANDO DIOS SE ESCONDE

CUANDO DIOS SE ESCONDE“Dios se esconde por un motivo – Para poder desarrollar tu interior y entrenarte para que veas con los ojos de la fe. Cuando Dios se manifiesta, puedes ver lo que Dios está haciendo. Cuando Dios se esconde, aprendes a mirar al interior y a reconocer que Dios sigue trabajando, apoyándote solamente en tu fe.”

En el mundo natural, pasamos por muchas estaciones. Para muchos de nosotros, estamos en la estación de la primavera. Lo mismo es cierto en el ámbito espiritual. Hay estaciones en nuestras vidas en las que Dios se nos manifiesta a sí mismo a través de bendiciones y sentimientos de Su presencia. Esto me recuerda a la primavera, cuando los pájaros comienzan a cantar, las flores comienzan a crecer, y los árboles comienzan a brotar con nuevas hojas. También hay épocas en la vida en las que Dios parece estar escondiéndose o lejos. Esto me recuerda al invierno, cuando todo parece estar muriéndose, los días son más cortos, y la vida parece entrar en aislamiento. Desde una perspectiva espiritual, un creyente menos maduro en esta estación puede llegar a sentir que ha hecho algo malo o que Dios está enfadado porque no siente Su presencia. Pero para aquellos que han aprendido a andar con Dios, existe un saber que aunque Dios pueda parecer ausente, no les ha abandonado. Él siempre está ahí. Solo se ha escondido.

La mayoría de nosotros no agradecemos estos momentos en los que Dios parece ausente. No captamos en su totalidad la bendición del momento. Siempre queremos que Dios se manifieste a Sí mismo. Queremos experimentar a Dios y sentirnos bien. No nos gusta andar por fe si no por vista. Si no entendemos estos momentos, puede que nos perdamos todo aquello que Dios quiere hacer en nuestro interior. Este es el terreno de entrenamiento de Dios. Entiende que este es el momento en el que Dios te quiere enseñar sabiduría en el lugar mas profundo.

Él está ahora mismo levantando intercesores fuertes y consistentes que saben como orar ya sea que Dios parezca estar presente o ausente. Ellos no se desanimaran ni perderán fe cuando Él esté escondido de su vista. Ellos sabrán en su espíritu que Él siempre está ahí. Ellos tomaran la oportunidad de estos momentos para asirse de la sabiduría en lo más profundo de su ser. Ellos someterán su voluntad a Dios en estas estaciones difíciles. Ellos saben que en los momentos en los que Él se esconde, ellos pueden procesar verdades profundas.

“La verdadera sabiduría está escondida de nosotros hasta que Dios nos la revela. Él con frecuencia elige hacer eso desde el lugar de su escondite. Él esconderse de Dios es el campo de entrenamiento de Dios. Desde su estar escondido Dios nos está enseñando la sabiduría de cómo andar con Él. Como conocerle. Como entenderle y como llevar una vida de temor reverente.”

Los beneficios de Experimentar El que Dios se Esconda

“Tu amas la verdad en lo intimo y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.” (Salmos 51:6)

Recibimos muchos beneficios durante los tiempos en los que experimentamos el que Dios se esconda. Debemos ver estos momentos como de gran valor cuando entramos a más profundidad con Dios y recibimos tesoros en el lugar secreto. Dios tiene una mina de oro de bendiciones si manejamos estos momentos de la forma adecuada. Los siguientes son algunos de los beneficios:

Son momentos de crecimiento – Dios está edificando tu vida internamente. Hay momentos de manifestación en los que experimentas el gozo y la presencia de Dios, Pero el esconderse de Dios es cuando Dios se pone a hacer trabajo interno en tu vida.

Te enseña sabiduría – Dios quiere rebelarte sabiduría. Él te quiere solo para Él, y te dirá muchas palabras secretas de sabiduría si aprendes a escuchar.

Desarrollan tu ser interior – Dios te está convirtiendo en un hombre o mujer del espíritu. Durante este tiempo, aprendes a vivir en el espíritu y no en el alma. aprendes a someter tu alma a tu espíritu.

Revelan verdades profundas – Dios descubre perspectivas y formas de vivir que son equivocadas. Aprendes acerca de Sus caminos. Te contesta tus preguntas y te da nueva revelación.

Te cambian radicalmente – Dios cambia tu corazón hacia Él y hacia los demás. Dios transforma tu vida a través de épocas de esconderse de ti.

Te enseñan a vivir por encima de cualquier ataque – Puedes aprender a vivir muy por encima de la habilidad del enemigo para destruirte o derrotarte. aprendes a vencer con el bien al mal (Romanos 12:2).

Si estas experimentando el esconderse de Dios, entiende que Él está desarrollando tu interior. Este es un momento especial de tu vida. No huyas de ello. Deja que Dios haga las cosas a su manera. Toma tiempo para esperar en silencio contemplativo ante Él. Aprende a fluir con Él en esta estación de tu vida. No te abrumes ni entristezcas durante los momentos en los que Él parece estar ausente. Solo necesitas entender los caminos de Dios. Él está trabajando en lo más profundo de ti. Dios está quitando lo externo de tu vida y está desarrollando una profunda consistencia dentro de ti. Él te está enseñando a andar por fe, dependiendo solo en tu comprensión de Su naturaleza. Él es siempre fiel y bueno.

Asi que No pienses nunca que Dios no está o que El te ha abandonado, porque aunque no veas ni sientas nada ahi también esta Dios.

“Cuando nos sintamos cómodos con los caminos de Dios en su esconderse, nos hayaremos a nosotros mismos avanzando más allá en el ámbito espiritual de lo que nunca antes habíamos conseguido. Iremos mas allá de lo que nunca pensamos posible en nuestras circunstancias presentes. Porque Él nos llevará a un lugar de profunda revelación, llegará un momento de manifestación mucho mayor, solo permanece y aférrate a Dios aunque no veas nada.”


MORIR ES VIVIR

¿Qué significa para ti tener un corazón limpio? ¿Cómo podemos lograr que nuestro corazón se mantenga limpio y puro?

EL ARMIÑO ES UN ANIMALITO cuyo ambiente natural son las selvas de Asia Europa. Se destaca porque protege con singular celo su blanco pelaje.

Es increíble cómo el armiño se cuida a sí mismo para no mancharse. Especialmente en invierno, cuando su piel se torna blanquísima. Y de esta característica del armiño, los cazadores obtienen cruel ventaja. Cubren con barro la entrada de la cueva del pequeño animalito. Y cuando éste llega a su vivienda, en lugar de limpiar la puerta obstruida por el barro, por no manchar su piel prefiere ponerse a luchar contra los perros de caza, ante lo cuales siempre sale perdiendo. De esta manera, por mantenerse limpio, el armiño pierde la vida. Pequeño animalito de la selva, ¡cuan grande lección nos enseñas!

Le pregunte a una de mis mejores amigas  ¿que es la santidad? Y respondió sin siquiera pensarlo “es un estado que solo alcanzan las personas extremadamente buenas y que no tienen intereses propios”. Así como ella, por mucho tiempo hemos creído que la santidad es algo de otro mundo, jamás podremos llegar a ser santos porque no tenemos las capacidades, porque  somos  humanos comunes y corrientes, porque  nacemos con el pecado original, porque  no podemos, ni tenemos la fuerza para alejarnos de ciertos pecados que hasta nos provocan ciertos placeres.

No queremos que noten que somos canutitos y diferentes, queremos  pasar inadvertidos entre el montón y que ojala nadie note que  a veces los sábados nos ponemos el abrigo de piel de armiño y vamos a la iglesia, ahí queremos que todos se enteren que si somos santos, porque claro, lucimos el abrigo, levantamos  las manos, lloramos  y ahí todos son iguales.

Pero qué ocurre cuando llega el cazador y quiere que demostremos que vale la pena morir por no ensuciarnos, que vale la pena entregarse, ser marcados, ser  rechazados, ser llamados locos por no querer ceder a lo normal a lo que todos hacen. Cuando nos dicen que hemos cambiado, que  ya no somos los mismos ¿Estás dispuesto a morir por cuidar tu relación con Dios? ¿A invertir tiempo en el reino? ¿a tener intimidad con Dios, a dejar de tener vidas efímeras, a dejar de movernos por las emociones y moverte por el sentir de Dios y a conocer el carácter de Dios?

El nadar contra la corriente no  es fácil   pero tampoco imposible, quizás en medio de la dificultad no veamos respuestas inmediatas, pero el saber esperar en Dios te fortalece.

Si honramos a Dios día a día con nuestras actitudes en todo lugar, sabríamos que nuestros amigos dirían, que nos hemos vuelto SANTOS, porque amamos a  Dios  y queremos agradarle con el corazón. Con respecto a la santidad MORIR es VIVIR y dar vida.

Armiño

“Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.”

Levítico 19:2

Por Romina Ojeda.


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.